La Unión Europea ya ha puesto en marcha un mecanismo que está afectando directamente a empresas españolas, un impuesto sobre los productos importados basado en su huella de carbono. El Mecanismo de Ajuste en Frontera por Carbono (CBAM) busca equiparar los costes de carbono entre fabricantes europeos y competidores internacionales. Para empresas españolas que importan materias primas, componentes o productos terminados, el CBAM es un cambio operativo y financiero significativo que ya está en vigor.
Qué es el CBAM y cómo afecta a España
El CBAM es un mecanismo de ajuste de carbono en frontera regulado por el Reglamento (UE) 2023/956 que entró en vigor el 17 de mayo de 2023. La fase transitoria operativa comenzó en octubre de 2023 y finalizó el 31 de diciembre de 2025. Desde el 1 de enero de 2026, el CBAM es completamente operativo.
Para empresas españolas, esto significa que cualquier importación de productos cubiertos desde fuera de la UE incurre en costes adicionales basados en la huella de carbono del producto. El objetivo es evitar que empresas españolas pierdan competitividad porque sus competidores asiáticos o estadounidenses no pagan por sus emisiones. Al igualar los costes de carbono, se garantiza que la transición energética no sea una desventaja comercial.
Cuáles son los sectores afectados
El CBAM cubre hierro y acero, aluminio, cemento y fertilizantes. La electricidad fue añadida en la reforma de 2025, aprobada mediante el Reglamento (UE) 2025/2083. Una distinción importante es que el CBAM no se aplica a productos agroalimentarios, lo que protege las importaciones de alimentos de esta regulación.
Muchas industrias españolas dependen de importaciones en estos sectores, como empresas de construcción que importan cemento y acero, fabricantes de químicos, productores agrícolas que compran fertilizantes importados y distribuidoras de componentes industriales.
Cómo funciona en la práctica
Los importadores españoles de productos cubiertos deben presentar “certificados de ajuste de carbono” que reflejen las emisiones de CO₂ generadas durante la producción. El precio del impuesto se calcula según el precio promedio del Sistema de Comercio de Emisiones (ETS) europeo.
Durante la fase transitoria (octubre 2023 a diciembre 2025), los importadores solo debían notificar emisiones sin pagar impuestos, aunque existían penalizaciones por incumplimiento de información. Desde enero de 2026, todas las empresas deben adquirir y declarar la certificación CBAM obligatoriamente.
Impacto en costes y competitividad
El CBAM ha aumentado los costes de importación para empresas españolas, lo que se traslada al precio final de productos. Sin embargo, incentiva que proveedores internacionales mejoren sus prácticas ambientales.
Empresas españolas están obligadas por la CSRD (si tienen más de 250 empleados) a reportar su huella de carbono. El CBAM se suma a estas obligaciones, creando una presión doble, medir y reducir emisiones propias y también de la cadena de suministro importada.
Qué deben hacer ahora las empresas españolas
Aquellas que aún no hayan recopilado datos sobre la huella de carbono de sus proveedores internacionales deben hacerlo inmediatamente para cumplir con las obligaciones CBAM. Empresas españolas deben considerar cambiar de proveedores a otros más sostenibles, invertir en que sus actuales proveedores mejoren prácticas ambientales, o rediseñar cadenas de suministro para minimizar el impacto del CBAM en costes.
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